domingo, 28 de mayo de 2017

La fiesta ajena

La nena lee en los comentarios de la madre que ella lo dice sólamente porque no vió que ellas eran amigas y no puede comprenderla. Ella piensa que no entiende muchas cosas y sus comentarios le parecen absurdos y con falta de saberes. Podríamos pensar que si se lo diría otra persona lo tomaría de diferente manera, pero no porque estaba realmente convencida de que Luciana y ella eran amigas. Aún cuando se lo dijo la prima de tal no cambio de opinión. Si bien el medio es el mensaje y el medio de la mamá no le transmitía demasiada confianza, aún así dicho por otra persona tampoco le parecío valido el argumento por su convencimiento acerca de la amistad que existia. La niña tenía competencias ideologicas y culturales diferentes a las de su madre por su corta edad, por lo tanto no era tan consciente de las diferencias que generaba ser de una clase social u de otra a la hora de relacionarse. La madre de la niña en un momento dice: "lo que pasa es que la señorita quiere cagar más arriba del culo", refiriendose a que ella quiere relacionarse a modo de amistad con alguien con un estatus social más elevado que ella, algo que esta fuera de su alcance. La nena se llevo la decepción de su vida al ver que al final del cumpleaños a ella le dieron plata en lugar del souvenir, al notar que fue empleada domestica en lugar de invitada, que los "privilegios" que tuvo fueron por ser una empleada y que en verdad su mamá tenía razón y su amistad con Luciana no era real.

jueves, 25 de mayo de 2017

El otro


El otro, es lo que es en relación a mi y a lo que me brinda. MI profesora, MI hermano, MI mamá son lo que son para mí, cobran sentido para mí de esa manera. Pero entonces ¿Se puede acceder al otro sin destruir su otredad o cosificarlo? ¿Es egoísmo o en realidad es la única forma de relacionarse? El otro no existe, es permanentemente excluido. Pero si existe, se vuelve algo y ese algo lo cosifico y lo hago propio. Siempre queremos imponer nuestra identidad sobre todo y que todo sea yo, aunque nunca termina de realizarse porque el otro siempre llega a interrumpir con lo propio. Hay dos formas de relacionarse: La tolerancia y la hospitalidad. La tolerancia es soportar. Pero el que soporta tiene el poder porque lo hace bajo sus propios condicionamientos. Tolero expandiendo los límites, pero aún así yo los impongo. El que tolera se vuelve portador de la racionalidad y el intolerante alguien primitivo.. Si tolerar es soportar, siempre es negativa mi relación con el otro en el sentido de tener que aguantar su diferencia en lugar de involucrarme en ella. No me transforma y tampoco transforma al otro, lo sigue suprimiendo. Si lo tolero lo vuelvo propio y ya no es un otro pero si lo ignoro y lo dejó fuera no hay vínculos posibles. No soluciona el problema del otro. La otra forma de relacionarse con el extranjero es la hospitalidad. Para que ella exista necesita de una diferencia radical el ajeno con el propio. La hospitalidad abre la puerta a lo ajeno sin condicionar ni cosificar. La hospitalidad, aunque no resuelva el problema del otro, nos enseña a despegarnos del yo y del egoísmo del mismo, sin destruir la particularidad del otro. A pesar de nuestra conflictiva y dificultosa relación con el otro sin sentirnos amenazados por lo ajeno, debemos tomar consciencia que el límite del yo está muy borroso, ya que aunque intentemos separarnos, somos lo que somos en relación a lo que es el otro. Sin otros nuestra concepción no hubiera sucedido. Sin otros no tendríamos los pensamientos e ideales que conforman a nuestro yo. Existimos en el otro, vivimos en el otro y morimos en el otro. La contaminación de identidades permite el crecimiento, aunque en base de nuestra destrucción.